Meditación: La primera y última  libertad

El maestro Osho dijo:

La meditación no es algo nuevo; has llegado al mundo con ella; lo nuevo es la mente, la meditación es tu naturaleza, es tu mismo Ser ¿Cómo puede ser difícil? Lo hacemos difícil al luchar contra aquello que pensamos que nos está impidiendo ser libres o al buscar algo que presumimos que nos va a dar libertad. Realmente se la encuentra al relajarnos en eso que somos, viviendo la vida momento a momento.

Vivir en el aquí -ahora, momento a momento, no en el recuerdo ni en la opresión del pasado, ni tampoco en los sueños del futuro.

“Comiendo, simplemente come, estate ahí; caminando, camina, estate ahí; no te adelantes, no saltes de acá para allá. La mente siempre se adelanta o se queda atrás. Mantenerte en el momento”.

Muchos de nosotros, por cierto, experimentamos lo que dice Osho sobre la mente. La mente siempre salta para adelante o se queda atrás, pero nunca está en el momento; es un parloteo constante. Cuando sucede este parloteo nos roba la posibilidad de estar en el momento presente y vivir la vida en forma total.

¿Cómo vamos a poder vivir en una forma total si nuestra mente está hablándose a sí misma hasta cuando estamos ocupados con nuestras actividades diarias?

Para demostrártelo, puedes probar un pequeño experimento:

Deja esto por un rato y cierra los ojos. Fíjate cuánto tiempo puedes estar simplemente sentado, disfrutando la sensación de tu cuerpo y los sonidos a tu alrededor. Lo más probable es que no sea por mucho tiempo; quizás un minuto nada más, antes que tu mente empiece a parlotear. Si te sientas por un momento y tomas nota de tus pensamientos, vas a asombrarte: Vas a descubrir que estás manteniendo tantas conversaciones diferentes e incoherentes internamente con tu mismo que si se las oyeras a otro en voz alta pensarías que está loco. Este parloteo constante nos roba la vida, literalmente, impidiéndonos disfrutar lo que ella nos da en cada momento.

Entonces, ¿qué hacer con este parloteo descontrolado que nos roba los momentos más valiosos de la vida? Escuché a Osho decirnos una vez tras otra que meditemos. Lo escuché decirnos que no podemos parar a la mente charlatana directamente, pero que se la puede reducir y hasta desaparecer a través de la meditación. Con la meditación, la mente se vuelve un instrumento útil, en vez de esclavizarnos con su charla constante. Sin embargo, nos solemos confundir por la profusión de innumerables técnicas de meditación que, en general, son oscuras y poco pertinentes para la vida actual.

“Presenciar significa una observación desapegada, despre-juiciada; ese es todo el secreto de la meditación”….

Observar todo lo que sucede sin juzgarlo sin apegos.

“No hay que hacer nada; solamente sé un espectador, un observador mirando el tráfico de la mente “pensamientos que pasan, deseos, recuerdos, sueños, fantasías…” simplemente mantenerte distanciado, sereno, presenciándolo, observándolo, viéndolo, sin juicios, sin condenas, sin decir: “Esto es bueno” o “Esto es malo”.

“Tu ser interno no es otra cosa que el cielo interno. Las nubes van y vienen, los planetas nacen y desaparecen, las estrellas surgen y mueren. Y el cielo interno se mantiene igual, intocable, inmaculado, sin huellas. A ese cielo interno lo llamamos “sakshin”, el espectador y esa es toda la meta de la meditación.

Entra, disfruta del cielo interno. Y acuérdate: cualquier cosa que puedas ver, cualquier cosa que surja, eso no eres. Puedes ver pensamientos y no eres los pensamientos; puedes ver tus sentimientos y no eres tus sentimientos; puedes ver tus sueños, tus deseos, tus recuerdos, tus imaginaciones, tus proyecciones y no eres nada de eso.

Sigue eliminando todo lo que puedas ver; entonces, un día, surge un momento tremendo, el momento más significativo de nuestras vidas, cuando ya no queda nada más por eliminar. Todo lo que vistes desapareció y solamente queda el que ve. Ese que ve es el cielo claro.

Saberlo es no tener miedo y saberlo es estar lleno de amor. Saberlo es ser Dios, es ser inmortal.”